Pixelfacing
Las
modas varían. Pero una moda en todo el mundo se mantiene constante sin ceder al cambio de los tiempos, el pixelfacing. Nació como una medida de protesta contra
la vigilancia de los gobiernos y a favor de la privacidad, pero pronto
se convirtió en moda urbana.
El inventor conceptual más importante es Adam Harvey, un artista y tecnólogo que desarrolló el proyecto CV Dazzle (Computer Vision Dazzle).
Se basó en el camuflaje de los barcos de la Primera Guerra Mundial, que usaban líneas fracturadas para que el enemigo no pudiera calcular su dirección ni velocidad. Harvey demostró (2010) que el maquillaje estilo pixel art o los peinados asimétricos que cruzaban el puente de la nariz o ocultaban un ojo destruían la "firma" que los algoritmos de Viola-Jones (el estándar de la época) buscaban para identificar una cara.
Sterling Crispin dio un paso más allá (2015) en la invención de estas formas. En lugar de pintar sobre la cara, utilizó algoritmos de reconocimiento facial para "evolucionar" máscaras impresas en 3D que parecen rostros fantasmales o estructuras de pixel art en relieve. Estas máscaras contenían los datos mínimos necesarios para que una IA viera una cara, pero que un humano no reconociera como tal.
Otro nombre clave es Grigory Bakunov, un alto ejecutivo de Yandex que desarrolló (2017) un algoritmo para crear maquillajes de "interferencia facial".
Su equipo creó patrones de líneas y puntos (similares a una estética de glitch o pixel art) que eran capaces de engañar incluso a las redes neuronales más avanzadas. Sin embargo, decidió no comercializarlo porque se dio cuenta de lo fácil que sería para criminales usarlo.
Dentro de la moda del pixelfacing también hay tendencias, principalmente dos que parecen no pasar nunca de moda, el pixelfacing duro, o hard (los ejemplos anteriores) o el abstracto o abstract, que bebe de la corriente pictórica abstracta de principios del siglo 20 (Hilma af Klint, Vasily Kandinsky, o Arthur Dove).
Otra variante de esto son las pantallas faciales transparente que proyectan un boceto de rostro para dificultar el observar el verdadero rostro.
La
moda del pixel art ha llegado a la decoración de interiores, ropa,
vehículos... Y ha sido declarada ilegal por los gobiernos que más desean cercar a los delincuentes.




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