Arrantzales


El trabajo de los pescadores (conocidos localmente como arrantzales) y de las comunidades pesqueras de Santurtzi está marcado por el esfuerzo físico extremo, el respeto al mar Cantábrico y unos beneficios exonómicos escasos la mayor parte del tiempo.
  
​La Pesca de Bajura
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Los arrantzales faenan principalmente en la pesca de bajura, lo que significa que no se alejan excesivamente de la costa y regresan al puerto el mismo día o tras pocas jornadas en el mar. Utilizan tradicionalmente embarcaciones que evolucionan desde las antiguas lanchas de madera y traineras hasta barcos motorizados más avanzados.
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Las campañas pesqueras se dividen firmemente según las estaciones del año (las denominadas costeras). Se dedican con especial intensidad a la captura de la sardina, la antxoa, el txitxarro y, en los meses de verano, el bonito del norte.

​Emplean métodos tradicionales y redes de cerco para capturar los bancos de peces vivos sin dañar el ecosistema marino, una labor que requiere de una enorme destreza, fuerza y sincronización entre toda la tripulación del barco.

Lo normal para la flota de bajura es faenar de lunes a viernes. Los barcos salen a la mar a primera hora de la madrugada y regresan a puerto el mismo día para subastar el pescado fresco en la lonja durante la tarde.  
​Los sábados y domingos se respetan estrictamente como días de descanso, periodo en el que las embarcaciones se quedan amarradas en el puerto.
Durante los meses de verano, cuando se persigue al bonito del norte, las jornadas sí se pueden alargar. En este caso, los barcos pasan entre 2 y 5 días seguidos en alta mar antes de regresar a descargar, dependiendo de la distancia a la que se encuentren los bancos de peces.  

​El proceso de la pesca no termina cuando los barcos amarran en el muelle; hay que encargarse en el puerto de reparar, tejer y mantener las redes listas para la siguiente jornada de pesca, un trabajo meticuloso y artesanal que resulta vital para el éxito de las embarcaciones.

Las reglas del mercado

Dependiendo de la época del año y de la especie que se esté capturando, las reglas del juego varían de forma notable para proteger los precios de venta:
En temporadas de alta abundancia, las cofradías suelen autoimponerse restricciones decretando paros parciales. Es común que se limite la faena a tres o cuatro días por semana (por ejemplo, prohibiendo pescar o vender los viernes y lunes) para evitar que el mercado se sature y el precio por kilo se desplome.


Los barcos

Las embarcaciones de bajura se diseñan específicamente para faenar en las proximidades de la costa y regresar a puerto dentro de la misma jornada, lo que determina por completo su estructura, tamaño y equipamiento.

Son barcos de dimensiones pequeñas o medianas. Su longitud (eslora) oscila habitualmente entre los 10 y los 24 metros, lo que les permite una excelente maniobrabilidad en las aguas costeras y un acceso ágil a los puertos locales como el de Santurtzi.
Tradicionalmente se fabricaban con cascos de madera, un material muy noble y flexible para navegar el mar Cantábrico. Con la modernización de la flota, las embarcaciones han evolucionado hacia el uso de fibra de vidrio o acero, aumentando su resistencia y reduciendo el mantenimiento.
Incorporan motores de CHOOH² potentes y sistemas electrónicos esenciales como sondas, equipos de comunicacion, radares, y sonares de pesca para localizar los bancos de peces con precisión bajo la superficie.

Al realizar travesías cortas, no necesitan complejos sistemas de congelación industrial a bordo. En su lugar, disponen de bodegas aisladas que se llenan de hielo antes de zarpar, lo que resulta suficiente para mantener el pescado (como el txitxarro o las sardinas) en perfectas condiciones hasta la subasta en la lonja.

Presentan una cubierta muy despejada, especialmente en la sección de popa. Este espacio amplio es fundamental para que los arrantzales puedan manipular las pesadas redes de cerco, los palangres o las líneas de anzuelo con total libertad y seguridad.

Las mareas

Los ritmos de las mareas siguen el patrón característico del mar Cantábrico, siendo de tipo semidiurno, lo que significa que se producen dos pleamares (marea alta) y dos bajamares (marea baja) cada día.
Cuando hay bajamar, el nivel del agua baja y deja al descubierto metros de playa, rocas o la base de los muelles. Cuando llega la pleamar unas 6 horas después, el nivel del agua en ese punto asciende.
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​El paso de pleamar a bajamar tarda aproximadamente 6 horas y 12 minutos. De este modo, un ciclo completo de subida y bajada dura unas 12 horas y 25 minutos, lo que provoca que los horarios de las mareas se retrasen unos 50 minutos de un día para otro.
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La diferencia de altura del agua entre la bajamar y la pleamar varía entre los 1,5 metros en mareas muertas (fases de cuarto creciente o menguante) y supera los 4,5 a 4,8 metros durante las mareas vivas (luna llena o luna nueva).
En un día de mareas muertas, la distancia vertical entre el punto más bajo y el más alto de ese día es de solo unos 1,5 metros. En mareas vivas, esa brecha vertical entre el mínimo y el máximo diario se amplía hasta rozar los 5 metros.


​Al estar Santurtzi ubicado justo en el Abra exterior y en el arranque de la ría del Nervión, es el primer punto urbano en experimentar el empuje directo del Cantábrico antes de que la marea avance hacia el interior hacia Bilbao.


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