Y llegó la democracia

2002 El sistema parlamentario se deshace en España al demostrarse la corrupción de la mayoría de los políticos profesionales. 

Sale adelante una reforma Constitucional para pasar a un sistema de elecciones anuales. Conforme los partidos tradicionales se extinguen, se tiende hacia políticos de a pie, ciudadanos cualquiera, que combinada con el nuevo sistema de elecciones anuales, hace imposibles los proyectos a largo plazo. 

Las elecciones autonómicas y municipales también cambian como parte de esta reforma Constitucional. 

En este clima político, el eurodolar se convierte en la moneda española, sustituyendo a la peseta. 


Amanece otro día de democracia 

El ciclo electoral anual rompió la estabilidad que caracterizaba a las legislaturas de cuatro años.

​La actividad parlamentaria se redujo principalmente a la gestión de asuntos electoralistas, ya que los partidos entraron en una fase de campaña permanente, en lugar de al ejercicio de la función ejecutiva o a la labor de oposición constructiva. 
Los proyectos de ley que se sacan adelante suelen obedecer a estrategias electoralistas que a necesidades profundas de la nación. 

Por ejemplo, mientras Europa protegía sus costas con presas para contener la subida del nivel del mar, España ha ido ignorando la amenaza año tras año y ha llegado a 2045 sin diques costeros.

​La repetición constante de las urnas derivó en una disminución de la participación, pues el electorado percibe que si no vota este año puede votar al siguiente. 
La media nacional de participación ronda actualmente el 50% (algo menos) de quienes tienen derecho a voto. En lo absoluto, los votantes podrían ser sobre el 30% de la población. 
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Los mercados y los inversores prefieren entornos con horizontes políticos previsibles; la incertidumbre anual sobre quién gobierna y qué políticas aplica afectó negativamente a la confianza económica y a la planificación de inversiones.

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España va bien
​El cambio hacia un sistema de listas abiertas —donde el votante elige a candidatos específicos también repercutió de la siguiente manera:

​El peso del candidato individual lo es todo frente al partido, ya que los votantes seleccionan a personas por su prestigio o trayectoria personal en lugar de seguir la línea de la organización.

​Al no depender para ser elegidos de su posición en la lista definida por el partido, los diputados son libres para discrepar de su partido en votaciones parlamentarias, lo que aumenta la fragmentación interna pero también la independencia del diputado.

​Los electores premian o castigan a diputados concretos en vez de a una lista, (y lo hacen cada año) lo que obliga a los representantes a estar más conectados con las preocupaciones reales de sus circunscripciones.

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