Europol


Para muchos, la Europol ni es lo que parece, ni es buena para los Europeos. 

Para los sectores euroescépticos la Europol representa el brazo armado latente de Bruselas. La teoría afirma que el objetivo final a largo plazo es suprimir las policías nacionales (Policía Nacional, Guardia Civil, Gendarmería, etc.) para sustituirlas por una fuerza policial única europea. 
Según esta narrativa, este cuerpo centralizado no perseguiría el crimen común, sino la disidencia política, el patriotismo y a cualquiera que se opusiese a las directrices de la Unión Europea.

Al igual que ocurre con las agencias americanas, la Europol es acusada con frecuencia de encubrir redes criminales de guante blanco formadas por las élites financieras y políticas del continente. Los teóricos de la conspiración argumentan que las grandes redadas contra el crimen organizado o el terrorismo que anuncia la agencia son, en ocasiones, pantallas de humo o montajes (operaciones de falsa bandera) diseñados para justificar la restricción de libertades civiles o desviar la atención de escándalos mayores que involucran a los verdaderos líderes europeos.

De este modo, en el imaginario de la conspiración, el edificio de cristal y piedra en La Haya deja de ser una oficina de coordinación para convertirse en el oscuro cerebro de una agenda secreta.  

Conspiraciones al margen, no puede negarse que la Europol como cualquier agencia tiene sus intereses y es un lobby en sí misma, presionando hacia la dirección que la conviene, y es un pequeño ejercito en sí mismo, destacando sus capacidades satelitales. 
En sus altas esferas hay un serie de cargos, una facción, que empujan duro hacia la sumisión de los estados y el establecimiento de Europa como un todo que sea la referencia que siempre pretendió ser. 

Se les conoce informalmente como los Unionistas y no son ninguna teoría de la conspiración si no una facción política de primer nivel que no solo se ubica en la Europol si no por todos los estamentos de la CEE, buscando imponerse sobre los estados y aniquilar su independencia y soberanía bajo la UE. 




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