Cobraviejos y chivatos

El Estado te paga el 10% de una herencia si avisas de que el fallecido no tiene herederos. Está en el Real Decreto 1373/2009 y no ha cambiado en 40 años. 

Cuando alguien muere sin testamento y sin familiares con derecho a heredar, sus bienes pasan al Estado. Es lo que se llama herencia vacante. El problema de Hacienda es que muchas veces no se entera a tiempo. Por eso la ley premia a quien avise.

El artículo 7 de ese Real Decreto lo dice claro: cualquier particular puede denunciar por escrito el fallecimiento intestado de una persona sin herederos legítimos ante la Delegación de Economía y Hacienda de la provincia donde tuviera su último domicilio.

Night City tiene su lotería de muertos, pero España tiene a sus chivatos. 

Las leyes de herencias, y los testamentos, regulan el traspaso de propiedades (y deudas) de un difunto a otra persona. El estado suele imponer una comisión a ese traspaso de propiedades (en 6 meses normalmente), pero además, si el difunto no posee herederos (o no aparecen para reclamar) ni por testamento ni por derecho hereditario, el estado se queda con todo. 


El problema para el estado es que no siempre se entera o puede procesar está circunstancia, y deja pasar la oportunidad de quedarse con propiedades que podría reclamar. 

Si la información del chivato es cierta y los bienes acaban en el Estado, el denunciante cobra el 10% en concepto de premio.

Ahora el matiz que casi nadie cuenta, y que lo cambia todo: ese 10% es sobre el caudal líquido, lo que queda después de deudas y gastos, no sobre el valor bruto de la casa o la cuenta.

Y hay un filtro brutal: más del 95% de las denuncias se quedan sin premio. ¿Por qué? Porque en el proceso aparece un heredero —un primo lejano, un sobrino— y entonces la herencia ya no es del Estado, sino de esa persona. El chivato se queda sin nada.

Quien no puede cobrar nunca: funcionarios que se enteraron por su cargo, el personal de la residencia donde vivía el fallecido, y sus administradores o representantes legales. A esos la ley no solo no les paga: les obliga a avisar gratis. 

Algunos chivatos se han hecho profesionales de la muerte ajena, y se han vuelto ciudadanos voluntariosos con los mayores, aprendiendo de sus familias, listos para dar el chivatazo. Los que van un paso más allá y matan a los Ancianos para acelerar el proceso son llamados cobraviejos



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