Ford



Fundada en Michigan, EE. UU., en 1903, Ford es un fabricante de automóviles estadounidense especializado en casi todo tipo de vehículos cotidianos, como camionetas pickup, compactos y muscle cars, por nombrar solo algunos.

Ford Motor Company no solo fabricó automóviles; reconfiguró por completo la economía mundial, la cultura popular y el propio concepto de la vida urbana en el siglo XX. Fundada por Henry Ford en 1903, la compañía pasó de ser un pequeño taller en Detroit a convertirse en el motor industrial del planeta.
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Antes de la llegada de Ford, el automóvil existió únicamente como un juguete de lujo reservado para las clases más ricas.
​En 1908, la compañía lanzó el Model T con un objetivo claro: diseñar un coche robusto, sencillo y, sobre todo, barato.
​La demanda resultó tan descomunal que, hacia la década de 1920, la mitad de los coches que circularon por todo el planeta fueron unidades del Model T. Ford consiguió poner al mundo sobre ruedas.
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​La verdadera magnitud de Ford se consolidó en 1913, cuando Henry Ford e ingenieros de la planta de Highland Park introdujeron la cadena de montaje móvil. Este hito cambió la historia de la manufactura para siempre. El tiempo de producción de un chasis se redujo drásticamente de 12 horas a tan solo 93 minutos.
​El coloso industrial alcanzó su cúspide con el complejo de River Rouge. Esta fábrica llegó a ser tan inmensa y autosuficiente que contó con sus propios muelles, ferrocarriles, fundiciones de acero y centrales eléctricas. El mineral de hierro entró por un extremo del complejo y, pocas horas después, el coche terminado salió por el otro.
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​La importancia de Ford trascendió las fábricas e impactó de lleno en la estructura social de los Estados Unidos.
​En 1914, la empresa anunció la jornada laboral de 5 dólares al día, una cifra que duplicó el salario medio de la industria en aquella época. Con esta medida, Ford no solo atrajo a la mano de obra más cualificada y redujo el absentismo, sino que permitió que sus propios obreros tuvieran el poder adquisitivo suficiente para comprar los vehículos que ellos mismos fabricaron.

​Durante la Segunda Guerra Mundial, la escala y la capacidad de producción de Ford adquirieron una relevancia geopolítica vital para los Aliados. La compañía detuvo por completo la fabricación de vehículos civiles y volcó toda su infraestructura en el esfuerzo bélico.
​La planta de Willow Run, construida específicamente para este propósito, llegó a producir un enorme bombardero B-24 Liberator cada 63 minutos. Esta hazaña productiva asombró al mundo y demostró que la maquinaria industrial de Ford fue una pieza indispensable para ganar la guerra.

Tras décadas de liderazgo indiscutible en Occidente, en los 70 y 80 Ford sufrió el primer gran golpe en su cuota de mercado. Los fabricantes japoneses (especialmente Toyota y Honda) irrumpieron con fuerza en el mercado estadounidense, ofreciendo vehículos mucho más fiables, baratos y eficientes en el consumo de combustible, un factor clave tras las crisis del petróleo.
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​En un intento por diversificarse y competir en los márgenes de beneficio más altos, en los años 90 Ford desembolsó miles de millones de dólares para adquirir marcas europeas icónicas. Compró Jaguar (1989), Aston Martin (1993), y en medio del colapso de los Estados Unidos, Volvo (1999) y Land Rover (2000), agrupándolas en una división llamada Premier Automotive Group (PAG). Sin embargo, la integración resultó sumamente costosa y las marcas apenas generaron beneficios reales.
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​La caída de ventas frente a los vehículos nipones, la baja calidad percibida en algunos modelos y los altos costes de las pensiones de sus jubilados, y especialmente la llegada de New American Motors –que captaron su nicho de mercado– provocaron pérdidas multimillonarias. 
En 2005, las agencias de calificación redujeron la deuda de Ford al estatus de "bono basura".

​En 2006 ante un colapso inminente, la junta nombró a Alan Mulally como nuevo CEO. En una decisión desesperada y sin precedentes, la compañía solicitó una línea de crédito gigante de 23.500 millones de dólares, utilizando como aval todos los activos de la empresa, incluyendo las fábricas, los derechos de propiedad intelectual y hasta el mismísimo logotipo azul de Ford.

​En los 2000 General Motors, Chrysler, Chevrolet y otros se declararon en bancarrota. Chevrolet fue comprado por Toyota y sobrevivió como Toyo-Chevrolet. Ford lo evitó gracias al dinero que pidió prestado en 2006, pero para sobrevivir tuvo que vender todo su portafolio de lujo a competidores globales.
​(Aston Martin en 2007 a un consorcio británico, Jaguar y Land Rover en 2008 a la compañía india Tata Motors, Volvo en 2010 a la firma china Geely, y cerró su división Mercury en 2011).

Desde entonces, Ford ha salido de escena al quedar reducido a un vendedor residual de muscle cars de calidad, sin la presencia que antaño tuvo en las calles. 

En la década de 2020, Ford produjo algunos vehículos aliado con Mazda, como el Ford-Mazda Luxus 14, el Ford-Mazda Thunderbird IV High Performance Sedan, o la Nissan-Ford FanMaster. 


Luxus 14

Fanmaster


Otros coches de producción propia fueron los Mustang –que continúan dando identidad a la marca– o el Max Interceptor. 

Max Interceptor


En la actualidad, su linea de Mustang –viva desde 1964– atraviesa su novena generación. Tras el modelo VII de 2024 vinieron el VIII de 2032 y el IX de 2041. 

El Mustang Cobra 60XX, Mustang del 41 o Mustang de novena generación se ofrece en modalidad roadster o coupé, solo con motor V8 de 5l CHOOH² de 500 CV. Existe también la versión americana Cobra GTD de 800 CV. 

Cobra 60XX

PDE: 60
Asientos: 2
Velocidad (combate): MOV 30
Velocidad: 260 km/h
Precio: 95.000 €$

La tecnología de calidad de Mustang otorga -1 a la VD de reparaciones. 
El modelo coupé resta 5 PDE. 


Cobra GTD 60XX

PDE: 60
Asientos: 2
Velocidad (combate): MOV 60
Velocidad: 
485 km/h
Precio: 450.000 €$

La tecnología de calidad de Mustang otorga -2 a la VD de reparaciones. 
El modelo coupé resta 5 PDE. 




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